Carolina Saavedra VOLVER A ARTISTAS


No buscaba cantar.

 

Su padre, un guitarrista de un trío de boleros la apoyaba. A los 10 años, Carolina (y su hermano) ingresa a la Fundación Nacional Batuta. Empezó con percusión, luego con violonchelo; pero siempre anhelo la música folclórica. A los 16 años volvió a la percusión, formando parte de un grupo tradicional de gaita y tambor en Bogotá. Momento para vincularse definitivamente a la música colombiana. Estudió en la Academia Superior de Artes de Bogotá (ASAB), pero no terminó.

 

Con su grupo de música de la región caribe, le iba bien. Además de tocar acompañando danza (los ballets de Sonia Osorio, Tierra Colombiana y Colombia Amiga) salían en televisión y tocaban en lugares reconocidos. En 2003 viajó por primera vez a Chile con Colombia Amiga, presentándose en Antofagasta e Iquique. La tercera vez que llega a Chile fue la definitiva y por influencia de chilenos. Llego sola, por tierra y sin añoranzas; con su par de maracas y un vestido, no para cantar, sino por ser sus bienes más preciados. Venía a estudiar y trabajar en algo común, alejándose de la música. No obstante, su primer trabajo en Santiago fue cantando folclor.

 

A los 15 días de haber llegado, la invitaron a La Maestra Vida para escuchar a La Ceiba, un grupo binacional de música de la costa atlántica colombiana. Ella acudió, llevo sus maracas y subió a la tarima. Nadie la bajó y se convirtió en su nueva cantante. Paralelo a cantar, trabajaba en Patronato, ya que en la música se gana poco. Un día la Embajada de Colombia invitó a tocar a La Ceiba, su vida musical cambió. Después, la enlistarían en Café Moreno. Con ellos estuvo tres años, hasta que tomó la decisión de salirse, debido al cambio de repertorio y eventos. Con ellos siguió en otros montajes, como un tributo a Carlos Vives y otro de danza y música colombiana llamado Colombia Viva. En este último, era la vestuarista y coreógrafa de cumbia, sanjuanero, currulao y mapalé (bailes colombianos). Todas sus actividades musicales autofinanciadas.

 

Su público lo conformaron chilenos y colombianos. La música le ayudó a crear un circuito en Santiago y a conocer gente. Tocó en La Maestra Vida, bares y restaurantes colombianos (Tierra colombiana y Macondo). Participó en eventos sociales para colombianos y venezolanos, eventos en Embajadas y Consulados, día de la Independencia colombiana y Fiestas Patrias de Chile.

 

Desde hace 7 años y por el consejo de su pareja decidió volver a trabajar de peluquera, oficio que había estudiado anteriormente. Le fue tan bien que abrió en un mismo periodo tres locales, ahora se acopian en uno. Esta actividad le ha dado la estabilidad económica que no tenía con la música.

 

De momento, no está dedicada a la música, aunque todos los días canta y escucha música colombiana y tropical, sus favoritas. Solamente quiere cantar repertorio de la música colombiana tradicional, sin llegar a pensar en combinaciones con otras músicas o en la composición de música nueva. Su vínculo con el país lo mantiene por la música folclórica. La llegada de colombianos ha traído música nueva, como la salsa choke.

 

Ana Cubides

Carolina Saavedra es una cantante bogotana de música colombiana. También es peluquera y cuenta con su propia agencia de belleza y spa en Santiago, Chile. Se desempeñó con su grupo, como acompañante de grandes compañías de danza tradicional colombiana a nivel nacional e internacional.

País de Origen:

Colombia
Vive en Chile desde 2003

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