Daniel Lavalle VOLVER A ARTISTAS


Las fiestas se inventaban.

 

Llegó a Chile con el fin de completar el dinero para viajar a Alemania. Finalmente, se queda por su familia, razones por las que sigue en el país. Llegó al Barrio Bellavista, al Café del Cerro; allí lo recibió Pedro Foncea con los brazos abiertos y con su banda De Kiruza, donde participó como corista por seis años.

 

Se canta, toca y baila desde que nació. Su familia son sus maestros, influenciados por la música cubana de la primera mitad del siglo pasado (La Sonora Matancera, Benny Moré); la música puertorriqueña; la música colombiana autóctona (bullerengue, cumbia), y casualmente, algunos valses peruanos. Pese a que cantaba, estaba más orientado a la percusión. Desde los 8 años la aprendió, mirando y oyendo. Le daba vuelta a los barriles desocupados donde almacenaban agua y tocaba. Hoy día, es un especialista en percusión. A los 10 años se enteró que la salsa no era su folclor, la música peruana también es lo suyo, pero le dolió; la cubana es mi música predilecta.

 

Daniel Lavalle 400

A los 18 años cantó con una orquesta en Lima durante 6 años hasta 1990, año en el que viajó a Santiago. En Chile ha ejercido la percusión y formado parte de grupos con sus paisanos. Conformó Fiesta Negra, allí empezó con la percusión, el cajón, los bongós y el canto. Luego en Plaza de Armas con Los Tres Sabores del Perú. En 1997 se formó Sentimiento Negro, el grupo más importante de música afroperuana en Chile. Con ellos ha viajado por todo el país, asimismo, ha tocado en buenos locales y hoteles de la capital chilena.

 

Cuando llegó a Santiago, después del gobierno militar y empezó a tocar en la calle era una novedad. Como peruano les agradaba a los chilenos, les gustaba su hablar clarito y los valsecitos que tocaba. Los peruanos fueron acogidos de buena manera, con el tiempo todo cambió. Si no es músico, el trato con los demás compatriotas es distinto. La integración ha sido difícil. En Chile conocen y les gusta el folclor peruano, pero hay un cierto rechazo a su gente.

 

La llegada de otros peruanos ha enriquecido el panorama local. En Santiago ya se puede escuchar en vivo músicas peruanas del norte (el tondero, la marinera del norte), la música de la selva y la altiplánica. Muchas de estas, con danzas incluidas. Aunque aún no existe una asociación de música peruana con chilena y viceversa, se está generando un nuevo escenario para la música peruana en Chile. Existen jóvenes chilenos que hacen su folclor con principios de la música peruana, como la cueca brava; los compradores de sus cajones peruanos DL (su nombre) son chilenos; incluso, hay chilenos que hacen música peruana.

 

Ha trabajado algunas canciones del folclor chileno en clave peruana, preparadas para alguna ocasión especial con su orquesta. Si bien dirige su propia orquesta, es el único extranjero entre nueve chilenos. Existe un movimiento salsero pequeño en la ciudad, el chileno no es salsero. Su disco Candela contiene ocho temas originales y tres versiones salseras, incluyendo una canción de Violeta Parra. Un disco que se vende en su trabajo en las micros (buses), las esquinas de Santiago, en los eventos particulares donde toca aisladamente, a sus compradores de cajones y a sus aprendices. De esta manera, logra vivir únicamente de la música.

 

Ana Cubides

Daniel Lavalle es un cantante y percusionista peruano. Frecuentemente, se presenta en Chile. Participa con la orquesta Daniel Lavalle y su Tribu y Sentimiento Negro. Su repertorio abarca tanto salsa como música criolla limeña y afroperuana.

País de Origen:

Perú
Vive en Chile desde 1990

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Canción "Cariño malo"